NUESTRA VIDA LIGHT

A lo largo de nuestra existencia hemos sentido la ausencia de algo en nuestros días, hemos estado carentes de un, no sabemos qué. Lo cierto es que, de algún modo, percibimos que todas las etapas de nuestro ir y venir por este mundo hayan sido de abundancia material o no, de allí nuestra percepción de vacío.

Y vamos de cosas en cosas, de situaciones en situaciones, de años en años esperando siempre completarnos, pero no damos con lo faltante.

Esperando siempre por lo que va ha llegar de afuera, pero llegan y llegan cosas, situaciones, etapas, edades, novias(os), esposa, hijos, casas, carros y otros. Y seguimos sin saber “dónde está lo que falta”, “¿qué es lo que falta realmente?”, entonces nuestro camino se hace largo y quejumbroso.

Hasta que un buen día, ya exhaustos de nuestro andar sin encontrar, paramos bajo la sombra del árbol que da “sentido de la vida”. Este árbol puede tener muchos nombres según sean las necesidades personales de cada uno

Sin embargo, allí nos encontramos en un dilema “desistir o no de nosotros mismos”, entonces, abatidos  y cansados, hacemos el recorrido mental por nuestra existencia y empezamos a darnos cuenta que el camino que llevamos es contrario, al lugar donde intuimos va a ser nuestro más doloroso y, a su vez, rico hallazgo.

Caemos en cuenta; ¡el camino es 180 grados en revés!, en dirección opuesta. Con apremio nos percatamos que este camino conduce hacia nosotros mismos. El viaje de regreso está por comenzar.

Ciertamente vivimos en un mundo donde cada vez más se disocia lo espiritual de la vida. En esta realidad encontramos un mundo cada vez más materialista, en el que reina el hacer y el tener sobre el ser. Una sociedad donde a pesar de los grandes avances científicos, médicos, tecnológicos hay también grandes retrocesos en cuanto a las relaciones personales se refiere, vemos que el número de divorcios es cada vez mayor, se encuentran cada día mayores cifras en relación a las familias monoparentales compuesta por un solo miembro de la pareja progenitora (varón o mujer) y en la que los hijos, de forma prolongada, pierden el contacto con uno de los padres, en definitiva, un mayor número de personas con un sin sentido de la vida ya que se han dedicado a lo exterior como lo primordial y no cultivan su interioridad.

Ante todo este panorama vemos, desde nuestra experiencia, que los padres solo son eso padres por la relación económica y materialista con sus hijos. Solo importa el estado de “placer” y “bienestar”, por demás momentáneo, que ofrece el dinero, lo material; sin importar lo espiritual, lo humano, la persona.

Y es gracias a esta perdida de lo espiritual donde empezamos a llevar una vida Light, llena de materialismo, de dinero, de cosas sin sentido, solo para llenar ese vacío que de una u otra forma nos acompaña sin saber.
Nos enfocamos en llenar nuestra vida de lo material, de cuidar nuestro cuerpo, evadimos nuestra realidad con cosas superfluas, perdemos el rumbo y lo buscamos en amigos, en vidas que no son las nuestras, copiamos identidades para así sentirnos parte de un grupo, para ser aceptados por los demás, sin saber que lo primordial es aceptarnos nosotros mismos, y si por alguna razón en algún momento nos encontramos con nuestra realidad, con nuestro verdadero yo, lo evadimos, tomamos una actitud Light, nos hacemos de la vista gorda, hacemos como si eso no nos afectara y dejamos de darle importancia, nos escondemos detrás de nuestros lujos, justificamos nuestros vicios con falsas excusas. En conclusión vivimos una vida enfocada en cuidar la salud, la belleza, nos creemos autosuficientes, nos olvidamos de los complejos y tan solo vivimos para crecer económicamente.

Este tipo de cosas son las que tienen enferma a nuestra sociedad, al mundo en el que vivimos, esta falta de humanidad nos tiene cegados, nos ha hecho inconscientes, inconscientes de nosotros mismos y de lo que nos rodea, nos hemos convertido en robots automatizados con un mismo fin y sin ideales ni objetivos trascendentales.

Debemos empezar a despertar, a darnos cuenta de todo lo que nos rodea, a ver dentro de nosotros nuestra propia realidad para así afrontarla y sacar lo mejor de nosotros ante cualquier problema, son humildad y respeto hacia nuestros semejantes, debemos buscar mas allá de lo que vemos, buscar dentro de nosotros nuestro verdadero camino sin tener miedo a nuestra realidad, sin tener miedo a conocernos, debemos dejar de vivir una vida Light y vacía para vivir una vida llena, llena de problemas y de dificultades, una vida llena de amor, llena de amigos de verdad, una vida sin mentiras.

Tan solo imaginémonos por un momento una vida perfecta, sin enfermedades, sin problemas, sin dificultades, sin hambre, sin sueño, sin sed, entonces ¿para que viviríamos?
El despertar de esta banalidad a la que se encuentra sometida nuestra vida se hace difícil; muy difícil es tratar de reinventar la verdadera vida cuando se esta rodeado de personas Light, personas que se han dejado llevar por la vida vacía que se nos esta vendiendo, la lucha contra el sistema es una lucha perversa, pues corres el riesgo de perder (además de la comodidad que esta vida te ofrece) la verdadera esencia humana.
La perdida de valores y la relatividad moral, espiritual y sentimental que se esta viviendo en estos días se debe a que vivimos nuestras vidas medida en “Logros”, no importa lo que debas hacer para lograrlo, lo importante es lograrlo, esta sociedad deja a un lado aquel viejo adagio que decía “lo importante no es ganar, si no competir”, créanme, en esta sociedad lo importante es ganar, sin importar a que precio ni a quien te lleves por delante, la esencia humana ha sido enlodada, envilecida y llevada a lo mas bajo en la escala, seremos la especia mas avanzada en muchas cosas, pero no en lo moral.
Los medios de comunicación nos bombardean con mensajes directos, estos mensajes nos llevan a pensar y a actuar como los medios nos ordenan, y nosotros la raza avanzada ni siquiera los cuestionamos, al contrario, estos mensajes son tomados como verdaderos, estas “ordenes” son cumplidas a cabalidad por nosotros, los seres “pensantes”, es bueno en algún momento parar y reflexionar acerca del poder que tienen pocos sobre la gran mayoría de las personas, y darnos cuenta que esos pocos son los que nos dicen que pensar, que comer, cual es nuestro peso ideal, como debemos responder, cual debe ser nuestra moralidad, y nosotros como una inmensa masa de borregos lo aceptamos, porque es la vía fácil, porque así evitamos pensar, porque así evitamos sentir y darnos cuenta que la realidad es dura, que la vida es dura, pero es la vida.

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